
Desde 1917, solamente tres años después de la apertura del Canal de Panamá, se debatió la posibilidad de un área de libre comercio en Colón para resolver dos necesidades básicas tanto a nivel nacional como internacional. Una, la modernización de la estructura económica de servicios de Panama, y la otra, el mecanismo para agilizar de una manera sin precedentes el comercio regional a gran escala. No fue sino hasta fines de la Segunda Guerra Mundial que la idea fue concretizada. Durante la guerra, muchos colonenses obtuvieron empleo en la construcción de instalaciones de defensa y de servicio al movimiento de tropas, y al cesar la llegada de tropas, sobrevinieron tiempos difíciles. Posteriormente, el Dr. Enrique A. Jiménez, Presidente de la República en 1945, tuvo la inquietud de cristalizar un proyecto de zona libre, que debía aprovechar la posición geográfica portuaria y la vía interoceánica, paso obligado de la navegación mundial. Recomendó entonces que se reviviera un proyecto preparado por George E. Roberts, Vice Presidente del First Nacional City Bank de Nueva York, en el que se planteaba la creación de un area de libre comercio en Colón y que habia sido presentado al Gobierno en 1929. En 1946, el gobierno empleó al Dr. Thomas E. Lyons, reconocida autoridad en zonas libres para que realizara un estudio de factibilidad en el área sugerida para la realización del proyecto. Basado en sus recomendaciones, el gobierno aprobó la Ley No 18 del 17 de junio de 1948, en la que se crea la Zona Libre de Colón como una Institución autónoma del estado. Desde entonces opera la Zona Libre de Colón, uno de las pilares de la economía panameña.

La Zona Libre de Colón cuenta con el acceso de una diversidad de rutas marítimos y una frecuencia de transportes que la convierten en un lugar privilegiado para el comercio internacional. La existencia del Centro Financiero Internacional, una eficiente infraestructura portuario y aeroportuaria, la libre circulación del dólar estadounidense, un sin número de incentivos tributarios y una ágil red de comunicaciones, son factores que facilitan las operaciones de los usuarios de la Zona Libre de Colón.
Actualmente, más de 1,600 empresas usan las instalaciones y servicios que brinda la Zona Libre de Colón para importar, almacenar, ensamblar, reempacar y reexportar una amplia gama de productos que van desde aparatos electrónicos hasta productos químicos, pasando por bebidas, tabaco, muebles, ropa, calzado, joyas y otra gran variedad de artículos. La Zona Libre de Colón es además la vitrina comercial por excelencia del continente entero. Los últimos adelantos en tecnología electrónica se exponen al lado de las más sofisticados marcas en perfumes o lo más cotizado de la moda internacional.
Las importaciones y las reexportaciones registradas en la Zona Libre de Colón superan los $5,000 millones anuales respectivamente, dirigidas a un mercado de 525 millones de consumidores.
Muchos son las elementos que apoyan las actividades comerciales a niveles que van desde el transporte hasta las operaciones financieras; seis aeropuertos, cinco puertos marítimos con todas las facilidades modernas de manejo de carga, amplios terminales de contenedores, una carretera interamericana que viene desde Alaska; la transistmica, que se extiende del Atlántico al Pacífico; un ferrocarril transístmico, y el Canal de Panamá, a través del cual cruzan anualmente unas 12,000 naves mercantes procedentes de unos 75 países diferentes, que también son abastecidos por proveedores que operan desde la Zona Libre de Colón.
Adicionalmente, de los más de 120 bancos de diversos países del mundo que conforman el Centro Financiero Internacional de Panamá, unos 20 de ellos facilitan la actividad financiera de los usuarios de la Zona Libre de Colón desde sus oficinas y sucursales instaladas dentro del perímetro de este centro comercial.
Todo esto, unido a una moneda nacional, el Balboa, (el dólar estadounidense), un moderno sistema de comunicaciones y un eficiente servicio turístico amplían las comodidades que los usuarios de la Zona Libre de Colón encuentran para realizar sus operaciones en Panamá.

Una compañía puede construir su propio almacén, bodega o planta industrial en terreno que recibe en arrendamiento de la Administración de la Zona Libre. Un mínimo del 60% de la mercancía debe ser exportada.
Los contratos de arrendamientos de lotes se celebran por un período de 20 años y los locales comerciales son por un año renovable.
Un representante cuyos clientes pueden ser cualquier número de compañías, puede construir su bodega en los mismos términos y condiciones que una compañía individual.
Una compañía en particular puede llegar a un acuerdo privado con un representante ya establecido en la Zona Libre , para que este reciba, almacene y distribuya su mercancía o producto de acuerdo a instrucciones emanadas de las compañías. El título de propiedad de la compañía permanece con la empresa dueña de la mercancía. También el 60.0% debe ser exportado
Compañías o personas naturales pueden alquilar espacios en el depósito público de la Zona Libre de Colón a razón de 1/2% mensual sobre el F.O.B. de la mercancía almacenada.